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La relación médico-paciente

La relación médico y paciente es, por encima de todo, un proceso comunicativo.


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Publicado el 05 de julio del 2017

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La relación médico-paciente

La relación médico y paciente es, por encima de todo, un proceso comunicativo. Sin embargo, siendo este un fenómeno de comunicación humana, los conceptos sobre la misma no están lo suficientemente divulgados en este ambiente. No podemos ver la comunicación médico-paciente lejos de la concepción de intercambio relacional entre dos personas. Por lo tanto, en este proceso ocurre la misma problemática que sucede en cualquier otra relación humana.

Las ideas de la comunicación han variado a lo largo del siglo XX, abriendo un amplio campo de desarrollo, a partir de la introducción de la teoría matemática de la comunicación y el desarrollo de la tecnología de la información. La teoría matemática de la comunicación (Shannon, 1946), establece como modelo comunicacional el siguiente: Emisor- Mensaje – Canal - Receptor. Esto quiere decir que el papel de la comunicación se reducía a transmitir contenidos: o sea, Yo te digo algo a ti. Posteriormente se introduce el concepto de Retroacción, (Wiener), implicando que el receptor devuelve y corrige la información del emisor, con esto se introduce al receptor como elemento de la comunicación. Finalmente, la incorporación del Contexto donde ocurre la comunicación, amplia el significado del proceso comunicacional.

Considerando estos elementos, podemos ver la complejidad de la relación médico- paciente como toda relación naturalmente humana. La introducción del contexto y del paciente en la relación médica, incorpora aspectos adicionales, no tan evidentes, como es la construcción de la realidad. Esta variable supone que la “realidad” no existe sino que se crea con cada individuo y se estabiliza a través del consenso.

Cada paciente lleva a la consulta su propio mapa del mundo, por donde filtra la realidad de acuerdo con su cultura, sus antecedentes familiares, biológicos, etc., al mismo tiempo, el médico, incorpora al contexto también su construcción de la realidad. Es decir, el contexto, donde ocurre la relación médico-paciente, está siendo creado a partir de dos visiones del mundo en la que, quizá, los elementos interactúantes no tienen los mismos significados. La realidad, es entonces, una construcción personal, donde médico y paciente se afectan mutuamente a través de la proyección de sus realidades.

No olvidemos, que la relación del consultorio es también un acto social, donde el medico es el anfitrión y el paciente el invitado, entre los cuales se establece un vínculo elaborado a partir de una relación de poder (sanador-enfermo), sobre la cual debe tejerse la confianza.

Este proceso, evidentemente nada sencillo, requiere de la participación activa del médico y del paciente, donde ambos, superando sus paradigmas y creaciones individuales, se mueven hacia un contexto de mutuo entendimiento consensuado, en el cual la retroalimentación es el elemento fundamental.

Veamos algunos tips que pueden servir para facilitar el consenso:

  • El lenguaje no verbal comunica tanto como la voz: afina tus sentidos. Observa la gestualidad que acompaña las palabras. La postura corporal habla más alto que la voz.
  • Ejercita la escucha activa: la comunicación es hablar y escuchar. Para escuchar es necesario, apagar la conversación interior, es decir, los pensamientos, anticipaciones, posibles respuestas, prejuicios, entre otras. Has silencio por dentro y por fuera.
  • Recuerda, ES IMPOSIBLE NO COMUNICAR. Todo acto es comunicación. Los pensamientos, sentimientos y deseos, también comunican aun cuando no se vuelquen en el exterior. El interlocutor construye lo que no se dice a partir de su propia realidad.
  • Verifica el objetivo de la comunicación, es decir, establece claramente que espera el otro que tú hagas con la información recibida. Todo acto comunicativo, tiene un objetivo: ¡el influir en quien lo recibe!
  • Ten presente que no hay errores en la comunicación, solo RESULTADOS.
  • Pregunta, pregunta y pregunta. Recuerda que “El mapa no es el territorio”. Cada uno de nosotros tiene un mapa muy personal del mundo y para que la comunicación sea fácil, resulta útil entender esa realidad interna o mapa de la persona con quien nos estamos comunicando.
  • Valida la información oportunamente, en vez de dejarte llevar por los rumores. Quien realmente puede decir lo que pasa es quien domina la información.
  • Usa amortiguadores verbales. Son elementos que sirven para suavizar situaciones críticas, transmitir sensación de urgencia o mostrar empatía. Llamar a la persona por su nombre, decir no o no sé en forma positiva, es decir con ampliación de la información, utilizar palabras conciliadoras: entiendo, déjame que te explique, escucho sus razones, etc. Usar palabras que den respuesta al estado de ánimo del receptor: veamos que se puede hacer, ya le atiendo, etc.
     

Psc. Zoraida Mendoza

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